Si quieres ser feliz un día..., mata a tu cerdo.
Si quieres ser feliz una semana..., haz un hermoso viaje.
Si quieres ser feliz un año..., cásate.
Si quieres ser feliz toda la vida....
... cultiva un huerto--- Proverbio Chino
Pero claro, en medio de gigantes de ladrillos y acero, entre los que fluye la contaminación a través de inventos que circulan a velocidades supersónicas, acompañados de personas a paso acelerado que tienen a mano todo lo que puedan necesitar...
¿Donde cabe un trozo de espacio? ¿Puede haber un paraiso donde el tiempo pase más lentamente y que sea capaz de desprender tranquilidad y armonía?
Mirando alrededor, descubrí ese pedazo de espacio en un rincón de mi terraza, un rincón soleado solo medio dia, donde todavía pasan las abejas, esas grandes polinizadoras, hacendosas, magnificas inventoras y fabricantes de la miel.
Hice como en el proverbio, me imaginé feliz cuidando un huerto. Y mi entusiasmo se propagó a toda la familia, y entre dos, reciclando lo que la urbe apresurada desechó en una feria de un abril cualquiera, recogiendo grava a hurtadillas y seleccionando esquisitas semillas y plántulas; organizamos la base de un huerto urbano en una terraza de barrio. Un huerto azul.Ya nos ha dado nuestras primeras felices ensaladas...
Y quien sabe, a lo mejor nos da hasta para pisto...





Una ciudad en la ruta marroquí de las Kasbas, un barco en la marisma onubense, una muralla reconstruida en el Albaicín, un edificio moderno de cualquier ciudad, una barraca de pescadores en el castillo almeriense de San Felipe, una lámpara de un bar granadino de tapas, un acantilado del norte gallego, una piedra pirenaica de Añisclo, arena gaditana de la playa, un pino carrasco abatido del Chorro, campos segados de Navarra, un haya retorcida de Agüastortes, un chambao de Bolonia… ¿Que códigos esconden...?
En ocasiones la ley es natural, el agua, el viento, la tierra, el tiempo… convergen para crear formas. En otras la acción no natural y planificada del hombre, dibuja, horada o construye, de manera artesanal o industrializada, la naturaleza que le rodea, y de la cual es partícipe. Y solo en muy pocas ocasiones, la acción conjunta de ambos se manifiesta en obras de genialidad inigualable.
Con más o menos acierto, la naturaleza y el hombre generan mecanismos más o menos estáticos temporalmente, más o menos complejos, que se ponen de manifiesto a través del espacio y la forma, de la luz y la sombra, del lleno y el vacio…
Arquitecturas, que delante de nosotros, esperan a ser desveladas.